Operaciones
Concretas.
Según
Piaget, a los 7 años de edad los niños ingresan a la etapa de las operaciones
concretas, cuando pueden utilizar las reflexiones mentales para solucionar
problemas concretos o sea reales. Los niños pueden pensar lógicamente puesto
que pueden tener en cuenta múltiples aspectos de una situación, pero aún están
limitados a pensar acerca de las situaciones reales en el aquí y en el
ahora. Durante el periodo concreto el
niño empieza a desarrollar esquemas cognitivos coherentes que, al principio son
secuencias de acciones. El aspecto más importante del pensar operativo es que
es reversible y que el niño ahora, al ser más sistemático, no es tan fácilmente
inducido al error. En este periodo Piaget describe el funcionamiento cognitivo
en términos de estructura lógico-matemática.
Los
niños en la etapa de las operaciones concretas pueden realizar muchas tareas a
un nivel muy superior del correspondiente a la etapa preoperacional. Poseen una
mejor comprensión de los conceptos espaciales, de la causalidad, de la
categorización, de la conservación y del número.
Espacio (Razonamiento espacial):
Los
niños en la etapa de las operaciones concretas pueden comprender mejor las
relaciones espaciales porque tienen una idea más clara de la distancia entre un
lugar y otro; y cuánto tardarán en llegar allí, y pueden recordar con mayor
facilidad y las señales a lo largo del camino. La experiencia juega un papel
muy importante en este desarrollo.
Causalidad (Causa y efecto):
El
juicio acerca de la causa y el efecto mejora durante la niñez intermedia. Pueden
saber qué acciones los pueden llevar a tener consecuencias que no serán muy
agradables para ellos. Al parecer, estos dos procesos mentales se desarrollan
separadamente a medida que la experiencia permite a los niños revisar sus
teorías intuitivas acerca de cómo funcionan las cosas.
Categorización:
La
categorización incluye capacidades tan sofisticadas como la seriación. Los
niños demuestran que comprenden la seriación cuando cuando pueden acomodar los
objetos en diferentes series como el peso (del más liviano al más pesado) o el color
(del más claro al más oscuro) a los 7 u
8 años, reconocen visualmente las relaciones entre los palos, escogiendo el más
corto, luego el siguiente y así sucesivamente hasta llegar al más largo.
La inferencia transitiva es
la capacidad de reconocer la relación entre dos objetos conociendo la relación
entre cada uno de ellos y un tercero. Ejemplo: le muestran a una niña tres
palos de distinto color: amarillo, verde y azul. Le muestran que el amarillo es
más largo que el verde, y que esté es más largo que el azul. Sin comparar
físicamente los palos amarillo y azul, ella sabe que el amarillo es más largo
que el último. Ella basa su respuesta en cómo se compara la longitud de cada
uno de estos palos con la del verde.
La inclusión de clase es
la capacidad para observar la relación entre un todo y sus partes
La
capacidad para categorizar ayuda a los niños a pensar lógicamente
Conservación:
Al
solucionar diversos tipos de problemas de conservación, los niños en la etapa
de las operaciones concretas pueden elaborar mentalmente sus respuestas; no
precisan medir o pesar los objetos.
Número y matemáticas:
Los
niños inventan intuitivamente estrategias para sumar, contando con los dedos o
utilizando otros objetos. A los 6 ó 7 años, muchos niños pueden contar
mentalmente.
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